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Las actividades culturales son deficitarias per se, como bien documentaron William Jack Baumol y William Gordon Bowen en su ensayo de 1966 Performing Arts: the Economic Dilemma. Ellos acuñaron la expresión «enfermedad de los costes» para referirse al hecho de que en arte no se puede aumentar la productividad (la plantilla orquestal de una sinfonía no se puede reducir), de modo que los costes siempre crecientes de un espectáculo no se pueden compensar con esta mayor productividad.

La I Edición de becuadro es gratuita y sin ánimo de lucro, pero no sólo se han generado gastos en su gestión y organización sino que una pintora, once compositores, doce cantantes, un director musical y una gestora están trabajando de manera completamente voluntaria. Sería maravilloso poder ofrecer un caché justo a los intérpretes y al menos cubrir los gastos de gestión.

Es por esto que hemos abierto una campaña de micromecenazgo para que puedas contribuir con nosotros. Si te animas, haznos un bizum o pulsa en la siguiente imagen. ¡Muchas gracias!